lunes, 10 de marzo de 2008

dosmil mordiscos.

no dejarme llevar y mantener los pies en la tierra hasta el último momento. es como sentir un vuelo perdido en un instante; de puntillas, intentando rozar el cielo con la yema de mis dedos, casi sin quererlo. elevarme en un segundo y temer a la caída. vértigo.

..haciendo pactos infinitos con el suelo.

2 comentarios:

Matías Irarrázabal dijo...

el limite de la fantasia y la realidad

saludos cordiales

http://asociaciondelbuenescribir.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Todo lo que sube, baja. Incluso si los pies están anclados en el suelo. O en el sueño.

(Te segrego a mi lista de blogs)

Beso!